Volver a casa después de vivir en el extranjero

“Creo que no hay realmente una manera de describir este sentimiento a quienes no lo han vivido. Es como una caída libre, como flotar sin rumbo en unas aguas tranquilas. Te sientes fuera de lugar”. Corey Heller

Se que esta entrada puede herir los sentimientos de alguna personita, pero prometo que no es mi intención. Solo quiero expresar (si lo consigo) como me siento después de volver a casa para que gente que lo está viviendo o gente que lo puede vivir próximamente no se sienta un bicho raro. Y bueno… así quizás comprenden un poco mi mes bipolar… jejeje
Un mes ha pasado ya.
Sobre esta hora (12.30 en España, una hora menos en Irlanda, donde viví durante 2 años) estaba histérica.
St, Patrick’s hill
Después de estar la tarde para arriba y para abajo de despedidas y una noche sin dormir, terminando la maleta y con una situación de lo más extraña que mi cabeza y corazón han podido experimentar…ahí estaba yo; bajando la cuesta de mi casa con un paquete enorme que enviar (si, todo a última hora…así soy yo) mientras un amigo me grababa en vez de ayudarme…
bueno vale, a veces turnábamos.

Paquete enviado en café eco… y por consiguiente, otras tantas despedidas y lágrimas para personitas que dejaba allí trabajando y a las que no les volvería a pedir
un “camomile tea” o un “capuccino with almond milk” (y sus caras de asco para intentar picarme por querer usar esa leche…). Tengo tanto que agradecer a ese pequeño café en el centro de la ciudad…
 
Una amiga en su “break” de trabajo y mi hermanita irlandesa con unas horas de retraso en el curro para poder despedirme vinieron y ale… camino a la parada de autobuses conmigo para despedirnos… 
Corriendo a por las maletas!!! y a esperar el bus por 15 minutos… Si… tenía todo controlado, no os preocupéis. ((JÁ!))
Última foto de River Lee y mis señoritas al fondo 😛
4 caras serias y tristes esperando al bus, al lado de mi añorado River Lee . Hablando…por hablar. Muchos achuchones  y lágrimas que querían salir pero no les dejábamos (Aunque yo ya llevaba una semana con el grifo roto y no había quien lo parara).
Fue un momento muy duro….aunque mi paparachi con la jodida camarita  y que solo quería tirar al río en esos momentos hizo que fuera no tan seria la  situación y puede (no se lo digáis) que ahora lo agradezca.
 
Uff…no quería despedirme.
Muchas entradas que leo sobre este tema (hay tantos españoles saliendo fuera a buscarse la vida que ahora hay un boom de estos sentimientos por todas las comunidades, estoy segura.) son de jóvenes que están deseando volver a casa porque se han ido obligados y no quieren estar fuera deseando volver a casa y encontrarse con lo que dejaron atrás y… se dan de bruces con el “choque cultural inverso” como se llama ahora.
Deseas volver a casa y que todo siga como siempre… pero no, tu gente sigue sus vidas (como es normal) al igual que tú ¿la diferencia? tu has vivido una vida entera en unas semanas, meses y/o años.  Tu no estás igual 
Y yo…contaba con eso. Sabía que iba a ser duro porque ya me había pasado antes a corto plazo. Deseaba que llegaran mis vacaciones y ver a mi gente, pasar tiempo con ellos…pero luego la realidad te da un buen golpe. Todxs esperan lo mismo, la misma persona y ya no está (a pesar de estar feliz de pasar tiempo con ellos).
Esta vez no quería volver.
No sentía las fuerzas que necesitaba.
Siento ser así de honesta pero es así. Meses atrás todo lo veía bien. Un plan perfecto. Tenía ganas de volver una temporada antes del próximo viaje. Pensaba que todo iría bien y la etapa se cerraría como empezó sin ningún problema.
Ingenua de mi.
Más lágrimas para despedir a mis dos niñas y ale…ya no había vuelta atrás. Mi paparachi y yo subimos en el bus. Mi mano despidiendo como tonta a las personitas que dejaba atrás para nada…no me veían ya! (jajaja).
Estaba taaan cansada. Nos tumbamos como pudimos. Música puesta con sus cascos tan chulis (podía enganchar otro auriculares para oir lo mismo!! No es genial!? jejeje) y a intentar no pensar y dormir.
Tenía la cabeza hecha un lío. Quería volver a casa, ver a mi gente, saludar de nuevo en mucho tiempo a mis perrxs aún sabiendo que iban a ignorarme. Quería!! 
Pero mi pensamiento de que esta época acababa lo superaba.
¿Por qué dejar atrás algo qué te hace feliz? Personas que quieres, tu independecia, momentos en los que querías matar a amigxs por dejarte tirada taantas y taaantas veces y otros momentos en los que quería matar a otrxs porque no quieres hacer plan y aún así…te toca hacerlos por coj**es.
Todo eso me gustaba! Lo quería… y un mes después lo sigo queriendo.
Un amigo me dijo allí hace muy poquito “Hacer lo que crees que está bien no es lo mismo que sea lo que quieres hacer y que esté bien para algunos no quiere decir que lo sea para todos” Haz lo que sientas.
Una parte de mi quería volver a casa, estaba cansada de parte de la rutina que tenía allí, pero no quería romper con mi gente de allí. Quería mantenernos tal cual…eso era perfecto (dentro de su imperfección y querer matarnos a veces).
Pero atrasar lo que al final iba a pasar no nos llevaba a ningún sitio, ¿no?
3’30 horas de intentar dormir y ya estamos en el aeropuerto. Un rato para comer  y ya era la hora. Otro abrazo que duró una eternidad pero que pareció una milésima de segundo  y llegó el momento de estar sola.
Me sentí perdida por un momento, quería volver al bus y parar el tiempo. Siempre he sido indecisa, ¿sabéis?
Quería subir al avión y quería quedarme allí. Aaaggg! 
Habían adelantado un poco el vuelo así que me tocó correr y cogí el avión con la última llamada (¿el miedo cuando vi que era la última en entrar y que casi lo pierdo querría decir que quería volver a casa?)
 
Que vuelo más largo dios!! Se me hizo eterno, no paraba de pensar si mi acompañante había llegado “safe and sound” a casa, que planes tendrían mis amigxs para ese fin de semana, ¿mi querido AnBrog quizás? o mejor fiesta latina en Crane Lane? Esperaba que salieran, bailaran y disfrutaran ya que yo no podría hacerlo con ellxs. 
También pensaba en el concierto de mis amigos que iba a ver nada más llegar a casa y aunque del que tenía ganas para ver a la mayoría de mis amigxs, solo quería meterme en la cama y no pensar.
 
Mi madre, hermana y primo tenían una cara de felicidad cuando me vieron (y cansados de esperar) que la mía llorosa, cansada y sin ganas decía todo lo contrario aunque estaba feliz de verles.
Un viaje callada camino a casa, escuchándoles hablar, reir, discutir y el teléfono sonando porque mi padre esta desesperado por saber si ya estaba con ellxs me adentraba en mi mundo pasado y futuro ahora.
Como siguió ese día ya lo sabéis por la página de Facebook y en los vídeos que hice. ¿Y ahora, cómo estoy ahora?
Tengo mis días. Fue duro, es duro y se que lo seguirá siendo.
Mi llegada no fue como esperaba la verdad, tranquila para poder adaptarme poco a poco…No.
Ha habido momentos jodidos en los que lo único que he querido ha sido coger otro billete de avión y meterme en mi cama, viendo llover desde la ventana que tenía encima de la cama y con música que tuviera en mente en ese momento o en cambio estar abrazada a todxs lxs amigxs que pudiera en esa misma cama como tantas otras veces, dejando los problemas junto a las zapatillas, detrás de la puerta.
Es duro ver a tu gente pensar que no eres feliz de vuelta porque tienes días o momentos bajos y tu, para que no lo piensen intentas esconder esos sentimientos que no entienden aunque expliques… Pero solo se pueden esconder por un tiempo. 
Te esforzarás por  que todos vean que eres feliz y es que realmente lo eres en momentos en los que te sientes como en casa, que te hacían feliz antes también pero al mismo tiempo tu corazón está divido porque tienes otra/s casas alrededor del mundo/país o ciudad.
Ya no eres solo tu padres.
No eres solo tus hermanxs.
No eres solo tus tixs, abuelxs y primxs.
No eres solo tus amigxs de siempre.
Eres eso y más.
Intentarás que te vean como siempre ya que son ellos los que están sufriendo los frutos de tus decisiones pero… no se puede evitar. No serás igual…ya no. Pero si lo sientes así, inténtalo. Yo aún lo hago aunque solo quiera estar sola, o pasear, o hacer muchas cosas que tienes que posponer o eliminar… quizás lo hagas.
Lo confieso, estoy sufriendo.
Pensaba que era más fría, que lo llevaría mejor y no iba a echar tanto de menos a la familia que creé allí. Pero lo hago.
Sufro y lo acepto. Quiero pensar que es una etapa y pasará. Pero no intentes bloquearla como si no existiera…porque está ahí y no se irá.
No me arrepiento de haber ido a pesar de estar viviendo este momento de crisis. Mis decisiones pasadas no me dan miedo. Es el futuro y mi indecisión a corto plazo lo que me asusta. No me arrepiento de haber vuelto porque quizás era necesario.  Seguro que trae algo bueno y seguro que aprendo con ello más de lo que puedo creer ahora.
Solo pido tiempo y entendimiento.
Mis queridos viajeros lectores… seguid haciéndolo, seguid viviendo y amando todo lo que piséis.
Yo me tomo un descanso temporal. Creo que mi cabeza necesita remodelar algunos sentimientos.
Y como siempre digo…Si la vida fuera fácil sería aburrida, ¿Cierto?

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